Licitaciones Desiertas: Cuando Construir Sale a Pagar, Nadie Levanta la Mano
¿Por qué se quedan desiertas las obras del Metro de Sevilla o el AVE? Matías Prats analiza la paradoja de 2026: hay dinero NextGen, pero no hay quien ponga el ladrillo a ese precio.
Buenas tardes.
Hay una imagen que se repite en los despachos de la Administración: se abre el sobre de una licitación millonaria... y dentro no hay nada. Desierta.
En Castellón, la licitación pública ha caído un 37%. En Andalucía, obras clave del Metro de Sevilla y el AVE peligran. Y la pregunta que flota en el aire es: ¿Por qué las constructoras rechazan trabajo cuando hay 5.000 millones de euros en juego?
La respuesta es sencilla, aunque duela: — Porque nadie trabaja para perder dinero.
La Trampa de los Precios "Vintage"
El problema no es técnico. Es temporal. La Administración licita hoy obras con presupuestos calculados en 2024.
Permítanme el ejemplo: Ustedes son una constructora. Ven una licitación de 8 millones para una autovía. Hacen sus números con los precios de hoy (Acero +21%, Diésel +20%). El coste real de ejecución les sale en 9,5 millones.
¿Qué hacen?
- Opción A: Se presentan, ganan, y pierden 1,5 millones de euros.
- Opción B: No se presentan.
Evidentemente, eligen la B. — No es boicot. Es supervivencia.
Obras "Fantasmas" en Andalucía (y en toda España)
No hablamos de reformar la plaza del pueblo. Hablamos de infraestructuras críticas que vertebran el país:
- El Metro de Sevilla.
- El AVE a Almería.
- La SE-40.
Todas estas obras tienen un denominador común: precios base desconectados de la realidad post-Ormuz. Y mientras los fondos Next Generation tienen fecha de caducidad... las grúas siguen paradas.
La "Baja Temeraria" ahora es la "Baja Suicida"
Antiguamente, las empresas se peleaban por bajar el precio. Hoy, licitar al precio base ya es un riesgo. Licitar con baja... es un suicidio empresarial.
La Ley de Contratos del Sector Público expulsa las ofertas "anormalmente bajas". Pero en 2026, la oferta que la ley considera "normal" es, en realidad, una oferta en pérdidas. El sistema está diseñado para evitar sobrecostes, pero ha acabado evitando... las obras.
Y aquí está el filo de la navaja: si licitas con los costes de ayer, pierdes dinero. Si licitas con los costes de hoy sin datos propios, estás adivinando. La única salida es saber, con precisión, cuánto te está costando construir ahora mismo — no en la última obra, no según el BEDEC, sino en tus obras actuales, con tus proveedores y tu equipo.
No licites a ciegas
Antes de poner precio a una oferta pública, necesitas saber cuánto te cuesta realmente construir hoy. No uses bases de precios de 2024.
Usa OBRATEC para analizar tus costes reales en obras actuales y proyectar con datos, no con intuición.
¿La Solución? — Actualizar o Morir
La Administración tiene la solución en su mano, aunque le tiemble el pulso al firmarla: 1. Actualizar los precios base antes de licitar (usando índices del MITMA, que para eso están). 2. Indexación automática en los pliegos (como hacen en Alemania o Francia).
Mientras sigamos pretendiendo que el acero cuesta lo mismo que en 2021... seguiremos abriendo sobres vacíos.
Así están las cosas. Y así se las hemos contado.
¿Ya tienes una obra adjudicada y pierdes dinero? El Gobierno ha lanzado un salvavidas (con agujeros, pero salvavidas): Mira cómo pedir la revisión de precios con el RDL 7/2026.